¿Por qué no? La pregunta que llevó a un creativo ecuatoriano hasta Canadá
Desde que empezó su carrera en publicidad, Marco Salvador tuvo claro que quería trabajar fuera de Ecuador. Conocer otros mercados, compartir con personas de diferentes nacionalidades y demostrar que el talento ecuatoriano puede competir a nivel mundial son metas que lo han motivado desde hace mucho tiempo.
Esa trayectoria se fue formando en agencias como VMLY&R y MullenLowe en Quito. Hoy es Creative Associate Director en GUT Toronto, donde desarrolla campañas para marcas como Tim Hortons y Stella Artois.
«Trabajar en el extranjero era una meta que me motivaba desde hace mucho tiempo», cuenta Marco. «Es la llama interna maravillosa del ‘¿por qué no…?'».
Si bien reconoce que «la publicidad, en esencia, es la misma en todo el mundo», llegar a Canadá significó enfrentarse al reto de volver a estar cerca del proceso creativo, generar ideas para un nuevo mercado y trabajar por primera vez en una categoría como la de los Quick Service Restaurants (QSR).
En GUT encontró una cultura construida sobre la intuición, el coraje y la transparencia. Lo que más le atrajo fue una filosofía que apuesta por asumir riesgos para generar ideas diferentes y relevantes.
«GUT tiene una cultura sólida y una ideología muy clara en todos los mercados donde está», explica Marco. Esa filosofía, según él, se refleja tanto en las campañas como en la forma en que el equipo trabaja.
Dentro de la agencia, uno de los aspectos que más valora es haber encontrado un equipo dispuesto a acompañarlo en el proceso de comprender el mercado local. «Me acogieron con paciencia y buena onda y me ayudaron a comprender el comportamiento del mercado local y sus insights.»
Vivir en Canadá también le cambió la forma de ver su propia identidad cultural. La diversidad del país y el orgullo con el que las personas expresan sus raíces lo llevaron a reflexionar sobre Ecuador.
«En Ecuador por alguna razón no mostramos nuestras raíces, lo maravilloso del mestizaje y nuestra identidad cultural. Es poco frecuente que una marca quiera destacar estos aspectos.»
Sin embargo, la experiencia que obtuvo en Ecuador sigue presente en los proyectos que desarrolla en Canadá. Uno de ellos fue la comunicación de Tim Hortons y su histórica relación con el hockey, donde encontró semejanzas con el vínculo que muchas marcas ecuatorianas construyen alrededor del fútbol.
Además, participó en la campaña Roll Up To Win y colaboró con talento latinoamericano y ecuatoriano en piezas para Tim Hortons y Stella Artois.
Entre esos proyectos, la campaña Unmissable Moments, para Stella Artois, obtuvo dos estatuillas de oro en un importante festival local.
Desde afuera, mira a la industria ecuatoriana con afecto, pero también con sentido crítico. Considera que el contexto económico y social del país ha influido en la forma en que muchas marcas desarrollan sus campañas, con una comunicación más táctica y menos dispuesta a asumir riesgos.
«En tiempos de crisis se necesita ser más agresivo», afirma.
Después de años en la industria, Marco resume uno de sus principales aprendizajes en una idea: «el principal valor de este negocio está en el capital humano». Entre las personas que marcaron su trayectoria menciona a Diego Perdomo y Carlos Oviedo, referentes que le enseñaron el valor del pragmatismo y del pensamiento estratégico como herramientas importantes para la creatividad.
El legado que quiere dejar no gira en torno a premios. Marco busca que quienes trabajen con él disfruten hacerlo y que las campañas en las que participe generen un impacto positivo en clientes, conversación y resultados.
Marco tiene claro que un creativo ecuatoriano que quiera abrirse camino en otros mercados debe dejar de pensar que las cosas son más difíciles de lo que realmente son, tomar la decisión, correr riesgos y animarse.
«Y finalmente, y sobre todo, ser siempre una buena persona.Ese es el verdadero payoff.»
Su historia demuestra que cambiar de mercado no significa dejar atrás lo aprendido. Al contrario, cada experiencia suma nuevas herramientas para crear en otros contextos. Hoy, desde Toronto, continúa desarrollando ideas con la misma inquietud que lo impulsó a salir de Ecuador, preguntándose, una vez más, ¿por qué no?