Las restricciones como catalizadores de cambios

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Las amenazas que enfrenta la marca desde 2019 se convirtieron en su catalizador de cambios, acelerando la producción de tecnología propia.

Hay factores del entorno que como líderes de marca no podemos controlar. Por mucho que planifiquemos estrategias, tracemos tácticas e implementemos con éxito lo que nos proponemos, hay elementos que simplemente no están en nuestras manos. Esto lo hemos aprendido de marcas como Netflix, que casi sucumbe a la crisis del 2000, o de Uber y Airbnb, ambas creadas en plena recesión entre 2007 y 2009.

El desenlance se resume con el famoso dicho: “la necesidad es la madre de la innovación, y la escasez impulsa el emprendimiento”. Es así que cuando nos enfrentamos a desafíos realmente abrumadores, el camino más óptimo para sobrevivir, es transformarse.

El más reciente ejemplo de esto es Huawei, que en 2019 fue impedido por Estados Unidos de hacer negocios con compañías de ese país. Una de las empresas de telecomunicaciones más grandes del mundo se quedaba sin importantes partners como Microsoft, Google, e Intel.

¿El resultado? Este episodio se convirtió en un catalizador de cambios para la marca, y además aceleró su producción de tecnología propia. A partir de ahí nacieron desarrollos como el AppGallery, su tienda de aplicaciones exclusiva, y nuevos celulares como el Y7p, uno de los primeros en contar con el nuevo ecosistema Huawei Mobile Services (HMS) y no guardar ninguna relación con los servicios de Google. Hoy nos enfocaremos en este último, como un reconocimiento al renacimiento de la compañía y su nueva realidad.

Revisando el Y7p

Este dispositivo se destaca por su triple cámara con sensor principal de 48 megapíxeles y su pantalla perforada de 6,39 pulgadas. Además, este modelo utiliza los Servicios Móviles de Huawei (HMS) y no los de Google (GMS).

catalizador de cambios

Gracias a su tecnología de nano textura, el Huawei Y7p muestra un efecto 2.5D con la refracción de la luz en la parte posterior. La parte frontal está ocupada casi en su totalidad algo que Huawei denomina ‘FullView Punch’ y que permite una relación pantalla/cuerpo del 90,15%. Se trata de un panel LCD IPS con una diagonal de 6,39 pulgadas, resolución HD+ (1.560 x 720 píxeles) y un agujero para alojar la cámara frontal.

En su interior hay un procesador Kirin 710F, perteneciente a la marca y acompañado por una memoria RAM de 4 GB con un almacenamiento interno de 64 GB. Este se puede ampliar con una tarjeta microSD de hasta 512 GB. Si bien este celular tiene el sistema operativo EMUI 9.1 basado en Android 9 Pie, no trae preinstalados los servicios y aplicaciones de Google, sino los de la misma marca Huawei.

Después de este primer teléfono con tienda de aplicaciones propia, la marca no ha parado de lanzar dispositivos, de hecho amplió su portafolio al crear audífonos que ya anteriormente probamos en Insights. Su resiliencia es para destacar y a pesar de enfrentar un entorno no favorable para ellos, las restricciones que les impusieron actuaron como catalizadores de cambios que hoy vemos en sus estrategias.