Viaje redondo por la innovación

DespegueEsta semana subimos a bordo de un viaje de innovación capitaneado por el magistral Rodrigo Saá, que junto a su primer oficial Javier Pumarino nos conectaron con un gran número de emociones y fortalezas para comenzar a innovar.

Al llegar al salón del workshop, nos enganchamos de inmediato con la onda de curiosidad que había entre los participantes. Y con un ejercicio de relajación para desinhibirnos y bajar la guardia comenzamos un viaje de desaprendizaje que nos ayudó a conocer las razones por las cuáles queremos innovar.

Comenzamos preguntándonos, ¿qué es innovar? Y Rodrigo contestó que es una forma de “crear valor por medio de la utilización de conocimiento existente aplicado a dar solución a una necesidad. Es transformar conocimiento en dinero”. Pero más importante que conocer esta definición, fue el descubrimiento que hicimos sobre por qué queremos innovar. Y aquí todos tuvimos diferentes versiones a nuestras respuestas, porque la innovación es precisamente eso. No hay una regla fija y lo que gatilla ese deseo pueden ser muchas cosas, siempre ligadas a una emoción interna que motiva nuestra innovación.

En este proceso tuvimos que entender que el fracaso viene de cajón y es la superación de nuestras derrotas las que nos llevan al éxito, para poder estar en el camino correcto necesitamos un portafolio balanceado de innovación que nos asegure que tenemos todo tipo de proyectos.

Triada de la innovaciónFue muy importante, dentro de este proceso de aprendizaje, que nos conectáramos con la triada de la innovación: problema u oportunidad, segmento e idea. Estos tres elementos tienen que estar en perfecto equilibrio para tener la certeza de que se está avanzando dentro del proceso de creación de algo nuevo o diferente. Este es otro factor que hay que recordar, la innovación también se puede dar en la ejecución de un servicio o en la forma de trabajo.

El propósito de la primera parte del viaje fue encontrar el foco de nuestra innovación y contamos con la ayuda de los compañeros para descubrir qué es lo que realmente nos motiva a innovar, para rediseñar nuestro foco. Como dijo Rodrigo, hay que preguntar todos los por qué necesarios hasta llegar hasta el fondo del asunto, hasta no poder responder más.

¿Cuál es el siguiente paso? Encontrar nuestras fortalezas. Esto es muy importante para formar el equipo. Y ojo, todos son útiles, todos tienen un rol y propósito en este. Para encontrarlo tenemos que aprender a reconocer cuáles son las fortalezas de nuestros colaboradores.

¿Cómo las encontramos? Descubrir las cinco fortalezas que todos tenemos necesita del trabajo en equipo. Una introspección nos permite visualizar las 10 o 15 fortalezas más importantes que tenemos, pero con la ayuda de uno de nuestros colaboradores podemos reducir esta lista a las cinco más importantes. Hay algunas preguntas que sirven para este propósito, y quien las haga debe escuchar con atención para identificar las fortalezas. ¿Cuál es el momento que más te enorgullece laboralmente? ¿Cuáles son tus pasatiempos? ¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo? Estas sencillas preguntas te darán una mano para descifrar esas cinco valiosas fortalezas que te permitirán encontrar el rol de cada persona en la innovación.

Ahora que conocemos el foco y las fortalezas, siguen las emociones. El ejercicio que realizamos para descubrir las nuestras nos llevó a movernos de un lado para el otro, alrededor del salón, y sentir la música que escuchábamos. A través de ella teníamos que identificar a qué momento del trabajo correspondía cada canción. Esto nos conectó con las emociones y una vez que las conocimos en el Manual de Alfabetización Emocional, faltaba que pensáramos a mayor profundidad con cuáles de ellas queremos enfrentar a la innovación.

Todos estos elementos fueron parte de nuestro viaje, uno que nos ayudó a entender a la innovación como un proceso que se realiza en equipo y en el que todos podemos aportar con algo. Fortalezas, emociones y un foco claro de innovación son las guías de un proceso que no siempre se divisa con facilidad.

Al final del viaje todos regresamos con las maletas llenas de experiencias y reflexiones útiles para empezar a aplicar y desarrollar más y mejores innovaciones. El viaje terminó, pera la innovación continua en cada nueva acción que realicemos con nuestro equipo. Llegó el momento del cambio, en sus marcas, listo… ¡a innovar!

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